
La aparente bonanza económica y el crecimiento del PBI en Perú en los últimos años, trajo entre muchas caos un aumento considerable del parque automotriz, beneficio o privilegio de pocos, pero definitivamente un perjuicio en la calidad de vida para la mayoría.
En los países desarrollados, la planificación urbana precede al crecimiento de una localidad, y dentro de esta planificación, la calidad de vida del poblador rige las decisiones a tomarse en la ejecución de los proyectos. La medición de la calidad de vida esta estrechamente relacionada al tiempo y la distancia que un trabajador se tomara diariamente movilizándose para ir y regresar de su trabajo. Los trenes y subterráneos se han convertido en el principal medio de transporte masivo en las grandes ciudades, aliviando hasta cierto punto el estrés de la movilidad publica.
Lamentablemente la contraparte es lo que se vive en ciudades como Lima. Esta es considerada una gran metrópolis por la densidad demográfica, sin embargo por haber carecido de una debida planificación urbana, no se desarrollaron las vías ni sistemas de trasporte publico que faciliten a los ciudadanos un fácil acceso a su centro de trabajo día a día. Esto sumado al caos vehicular que sufre la ciudad producto de lo antes mencionado, causa un deterioro no sólo a la persona, sino a la familia como núcleo de la sociedad. Las habituales ocho horas de trabajo se convierten en doce a catorce horas de ausencia del hogar por las distancias a recorrer en horarios saturados de vehículos hacia centros de trabajo generalmente exageradamente alejados de los centros de trabajo.
El crecimiento de la población y el crecimiento del parque automotor, no están siendo acompañados en la misma proporción con un apropiado aumento de vías de circulación o con proyectos a corto y mediano plazo de sistemas de transportes masivos. Esto ultimo no será suficiente ni viable si no se trabaja además en una verdadera descentralización.
El caos vehicular junto con el deterioro en al calidad de vida del ciudadano limeño es producto de muchos factores los cuales están todos relacionados. Un congestionamiento y exceso de habitantes en Lima, producto de crisis económica, carencia de servicios hospitalarios y educación adecuada en el interior del país, que causaron además una migración a la capital, crecimiento descontrolado de vehículos públicos y taxistas informales, falta de transporte masivo entre otras.
Es un problema sin una aparente solución a corto plazo que nos seguirá afectando a todos de diferentes formas y grados. No podemos dejar de mencionar además, el daño y contaminación ambiental producto también de este exceso de vehículos en su mayoría no aptos para circular.
Este problema será por mucho tiempo un factor en contra de la atracción turística en nuestra capital. El acceso a muchos lugares de interés será cada vez más difícil, y pretender ser sede de eventos internacionales, como los Juegos Panamericanos, recientemente negados a Lima, un imposible.
-Mili Diez Canseco





